jueves, 13 de abril de 2017

La mujer del siglo XIX: Un paso hacia adelante

Josefina Carabias (Arenas de San Pedro, Ávila, 19 de julio de 1908 - Madrid, 20 de septiembre de 1980) fue una abogada, escritora, locutora, corresponsal y periodista española que ejerció el periodismo durante la II República, la época franquista y la Transición. Gracias a Vicente Sánchez Ocaña, con quien estaba emparentada, Josefina Carabias comienza a trabajar en la revista ilustrada Estampa y finalmente acaba colaborando en medios de gran tirada como Ahora, Mundo Gráfico o La Voz.

Josefina Carabias es considerada la primera mujer periodista en España, al trabajar en una redacción con funciones similares a las de cualquiera de sus compañeros. Al contrario que otras muchas mujeres que ya habían escrito en prensa a través de colaboraciones, Josefina Carabias no tenía otra profesión que el periodismo, que ejerció durante toda su vida.


             
Josefina Carabias, periodista española que comienza a escribir durante la II República, publica en una de las revistas más importantes del momento La Estampa, un artículo en el que trata sobre las dificultades que las mujeres tuvieron para estudiar hasta bien entrado el siglo XIX. Por si fuese de vuestro interés, podemos consultar este artículo en el siguiente enlace:  
Aunque el grupo femenino de la Residencia no ha dejado en la historia una huella tan notoria como el masculino, ambos desempeñaron un papel crucial en nuestro pasado reciente. Ambos formaban parte del mismo proyecto, compartían los mismos principios, perseguían similares objetivos y, entre 1915 y 1936, sus trayectorias corrieron paralelas. Como en la Residencia de Estudiantes, en la de Señoritas las residentes, además de con los servicios de alojamiento, contaban con un laboratorio en el que hacer sus prácticas, con una nutrida biblioteca en la que apoyarse para sus estudios y con un programa de clases, conferencias, conciertos o lecturas poéticas orientado a ampliar su formación. Todo ello en una atmósfera pensada para «ofrecer a las alumnas la garantía de un hogar espiritual rodeado de benéficos influjos, en el que poder disfrutar de las ventajas de la vida corporativa, de un sano ambiente moral y de toda clase de estímulos y facilidades para el trabajo», según un folleto de 1933.
                     



En todas sus actividades la Residencia de Señoritas contó con el apoyo fundamental del International Institute for Girls in Spain, una institución norteamericana asentada en Madrid desde principios del siglo XX que le aportó tanto medios materiales —con la cesión en condiciones muy ventajosas de sus edificios o la participación de su profesorado—, como métodos y ejemplos de los que se beneficiaron las jóvenes estudiantes españolas. Por mediación del Instituto Internacional, además, se llegó a acuerdos con diferentes colleges femeninos norteamericanos para conceder becas de intercambio.
                Casi la totalidad de las mujeres que tuvieron algo que decir en la sociedad española del primer tercio del siglo XX estuvieron relacionadas con la Residencia de Señoritas. Victoria Kent, Matilde Huici, Delhy Tejero o Josefina Carabias fueron algunas de sus residentes más destacadas. María Goyri, María Zambrano, Victorina Durán o Maruja Mallo formaron parte de su profesorado. Zenobia Camprubí, Gabriela Mistral, Victoria Ocampo, María Martínez Sierra, Clara Campoamor o Concha Méndez participaron en sus actividades. En los salones de la Residencia de Señoritas nacieron el Lyceum Club Femenino y la Asociación Universitaria Femenina.
                        Pero, además de las que alcanzaron mayor notoriedad, el conjunto de las residentes, compuesto por mujeres de todos los rincones de España, constituyó la vanguardia de un modelo de mujer profesional e independiente que todavía resultaba exótico en la sociedad de su época.







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